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6 de marzo de 2016

Rosa García. Ex jornalera y costurera. “Soy mayor pero no vieja”.

Rosa García Rodríguez. Ex jornalera y costurera “Soy mayor pero no vieja”
Rosa García Rodríguez. 81 años. Ex jornalera y costurera.
Rosa García tiene 81 años y, prácticamente al principio de nuestra conversación, nos deja clara una pista para, a partir de ella, comenzar a conocernos: “Soy mayor pero no vieja”. Es entonces cuando nos invita a sentarnos en torno a su mesa camilla, al calor del brasero.

Sobre la mesa: un móvil, un libro electrónico, unas revistas con sopas de letras y una pelota de goma que coge y con la que no dejará de ejercitar sus manos durante toda la entrevista. Y es que Rosa tiene obsesión por ejercitar todo lo que se pueda ejercitar, ya sean las manos, “completamente atacadas por la artrosis”, ya sean las piernas, “todos los días o voy a gimnasia o voy con el grupo de caminar”, ya sea la cabeza, “esto -se da unos golpecitos en la frente-, esto no puede parar”, ya sea en la crítica y el análisis, porque a sus 81 años se sabe en posesión, al menos, de experiencia, “y estamos en un pueblo donde nos gusta saber de qué van las cosas, no quedarnos atrás, no ser pueblerinos”. En esto parece que más de un vecino de Aldeanueva del Camino coincide porque más de una vez se escucha decir con orgullo que “no hay pueblo con más intelectuales por metro cuadrado que Aldeanueva del Camino”, y la cultura no solo llega desde las aulas sino también desde la experiencia.   

Sin lamentos    

Rosa no tuvo un comienzo de vida fácil, pero no nos lo llega a decir. “Mi madre se adelantó a los tiempos, quería que estudiáramos… pero todo sufrió un vuelco”, un vuelco cuando su madre muere teniendo ella 8 años y su hermana 3. A partir de ahí, durante una época, Rosa alternaría el trabajo con su padre, “recorríamos los pueblos con el burro para vender productos”, con el trabajo como jornalera en la popular finca La Maside, y como costurera, “cuando volvíamos del campo, caída la noche, cosía para tener un dinerillo más, que se necesitaba”.

Rosa García Rodríguez. 81 años. Ex jornalera y costurera.
Sería en esos anocheceres, recuerda ahora divertida, cuando su novio iba a visitarla, “y en lugar de salir a pasear, como otras parejas, se sentaba allí y me ayudaba deshilvanando, mientras yo cosía”. Pero, quizá, nunca olvidara la frase que repetiría su madre hasta su muerte: “Tenéis que estudiar, aprender. Con que seáis maestras me conformo”. Sea como sea, Rosa siempre sintió la inquietud por saber y nada la detuvo cuando una vez casada, decidió asistir a clases para sacarse el Graduado Escolar. “Me apuntaba a muchos cursos, a todo lo que salía y me interesaba, no quería limitarme a estar en casa”.

Es este uno de los mayores cambios que, satisfecha, ve en torno a las mujeres de hoy, “antes corríamos a hacer la lumbre para guisar, a traer agua de los caños a ir a lavar al río… los adelantos han ayudado a que hoy tengamos más libertad, como el hecho de poder conducir, yo no pude...”, masculla. Y como si un resorte la hiciera saltar en la butaca, nos mira y levanta la voz: “Veo muy bien que la mujer conduzca, que la mujer sea maestra, que la mujer sea ministra… quizá si España estuviera gobernada por mujeres estaría mejor, porque al menos la economía la sabemos llevar mejor las mujeres que los hombres, ¿o no?” Espera nuestra respuesta, que no puede ser otra que la que fue bajo aquella mirada divertida.  

Otro paso importante que Rosa destaca en los nuevos tiempos ha sido la educación dada por los padres de forma igualitaria a niños y a niñas. “Antes, solo estudiaban los varones, las mujeres aprendían lo de la casa. Ahora no y los hijos y las hijas valoran esto, estoy convencida de que saben el esfuerzo que hemos hecho las madres para conseguir lo que tienen”.   

Sin parar     

Rosa García Rodríguez. 81 años. Ex jornalera y costurera.
Hoy Rosa es una “mujer libre”, dice, “hago lo que me da la gana, lo que me gusta, viviré sola hasta que pueda y seguiré haciendo cosas hasta el final, porque cuando me quedé viuda yo no dije eso de 'ahora, en casita', no, no quiero parar”. Y parece que lo lleva a rajatabla, sale y entra, practica deporte, acude a reuniones de las asociaciones de mujeres y de actos culturales… pero en casa tampoco para. “Me gusta ver programas de la tele que me ponen a prueba, como Saber y Ganar, Pasapalabra…”.

Con orgullo también nos muestra su relación con las nuevas tecnologías, “tengo mi móvil, hago fotos, envío whatsapps… ¡ah! Leo también en mi libro electrónico, que me lo regaló un sobrino porque me duelen las manos sujetando el libro”, y aquel no podía ser, nos dice, motivo para dejar de leer, pero, eso sí, hay momentos en que tiene que esconder el libro electrónico, “es que tengo un hermano librero, que me regala muchos libros, y no sabe que tengo el electrónico… es que es la competencia… aunque después de esta entrevista...”, nos hace reír a todos pensando en el momento que su hermano descubra este “pequeño secreto” de Rosa.  

Hemos pasado dos o tres horas sin acordarnos de que estamos ante una mujer de 81 años. Sin duda, “de vieja”, como ella dice, no tiene nada.

 
Este año, con motivo del 8 de marzo, desde Diputación de Cáceres nos hemos propuesto retratar a las mujeres de esta provincia de una forma real y cercana. Mujeres valientes, que son ejemplo y reflejo de la heterogeneidad de la mujer de hoy y de cómo desde ámbitos muy diferentes se puede y debe trabajar por la igualdad real. Cada día, entre el 1 y 7 de marzo ambos inclusive, conoceremos el testimonio de una de esas mujere. PUEDES LEERLOS EN ESTE ENLACE.

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