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2 de marzo de 2018

CEIP Jeromín: DESENTERRANDO LA CAJA DE JUAN

CEIP Jeromín: DESENTERRANDO LA CAJA DE JUANCEIP Jeromín (Cuacos de Yuste) 
PROYECTO: “Puentes de igualdad entre géneros” 

“Sorprende mucho que con apenas tres añitos, cuando todavía no les ha dado tiempo casi a saber si son niños o niñas, ya tienen ciertos conceptos sexistas absolutamente asimilados”. Es Zoa Abril, licenciada en filosofía y educadora social, quien nos lo dice, que, junto a Raquel Fernández, psicóloga, ha puesto en marcha el programa de Actuación Preventiva “Puentes de Igualdad entre géneros”, con la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del CEIP Jeromín, en Cuacos de Yuste.

Tras esta frase podríamos pensar que el programa se tiene que centrar en esos niños y niñas, pero no, el programa es algo mucho más amplio. “En casa –nos dice Raquel- puede haber referencias sexistas, la educación tradicional es sexista”, así que el proyecto mira a niñas y niños, a padres y madres y al profesorado. Han sido en estas tres áreas donde se ha desarrollado fundamentalmente, aunque, “con determinadas actividades sociales, como cine-debate, hemos llegado a más adultos, a abuelos y abuelas, a tíos y tías, que también tienen mucho que decir en la educación de esos niños”.

CEIP Jeromín, Cuacos de Yuste.
CEIP Jeromín, Cuacos de Yuste
Con este objetivo, para este trabajo se han utilizado muy distintos lenguajes. Los niños y niñas, de entre 3 y 11 años, se han acercado a la igualdad y a la educación no sexista a través de cuentos, a través de figuras de mujeres a lo largo de la historia, a través de juguetes y a través de escuchar a los más mayores. Pero vayamos por partes.

Frente a los cuentos tradicionales, “repletos de elementos sexistas”, los niños y las niñas escuchan “La mitad de Juan”, una historia que les cuenta cómo Juan esconde en una cajita las cosas que le gustan pero que hacen que se rían de él sus compañeros. Una vez enterrada la caja, Juan descubrirá al mirarse en el espejo que le falta una mitad. “Los niños –nos cuenta Zoa- escondían papelitos escribiendo lo que les daba vergüenza, como lágrimas, porque eso de que los niños lloren…, escondían un beso a una chica…, la película Frozen, porque es de niñas, y aunque la vean, no les gusta reconocerlo verbalmente… Luego, entre todos, desenterrábamos esos secretos para sentirnos plenos y enteros”.

También los niños se encontrarán con mujeres que han hecho historia. Podrían ser muchas, Hipatia, María Zambrano, Clara Campoamor, Pardo Bazán, María Calas… también la astronauta Valentina Tereshkova o la pintora Frida Kahlo. “Se les preguntaba por nombres de pintores y solo sabían de hombres, así que Frida nos servía para el objetivo, como también Valentina, un astronauta, en este caso mujer, siempre llama la atención de los niños, y teníamos que utilizar su lenguaje”. Conocieron y revivieron la historia de estas mujeres.

Llegado el momento de los juegos y los juguetes, los más mayores, los abuelos tuvieron mucho que enseñar. Se organizó un encuentro entre niños y niñas y usuarios, abuelos y abuelas, del Centro de Día, a los que se les preguntaba cómo jugaban ellos en su tiempo. “Sorprendió escuchar que sus juegos no tenían color, que niños y niñas jugaban juntos a los bolindres con las bolas de los robles, al escondite, a la peonza… Y ahora, hasta los más pequeños tiene completamente asumido y normalizado qué son juguetes de niñas y qué son de niños”.

Precisamente, este será un asunto a abordar en las sesiones con los adultos: transmitir una visión crítica, “ponernos las gafas violetas y ser críticos ante los juguetes, ante la publicidad, ante las actitudes sexistas en casa, ante el cine y la película a la que vamos a llevar al niño o a la niña…”. Y es que aún queda mucho. El niño, a pesar de que se le transmite que “jugar con una muñeca es hacer el rol que harán cuando sean padres, no supera esa barrera, una muñeca para un niño es una barrera difícil de superar.

Mientras que es más fácil que la niña se aproxime al juego considerado de niños, canicas, coches…, la niña lo hace con más facilidad”. Sí, aún queda mucho por hacer. Mientras, las sesiones de trabajo con los adultos, con el profesorado y con los padres y madres, abordaban cómo destruir tantas y tantas barreras que aún quedan. “En las clases no se carecen de recursos para transmitir la igualdad, pero hay que trabajarlo continuamente porque el mundo cambia muy rápido”. Lo mismo puede ocurrir en las casas, entre los padres y las madres, pero nos encontramos con que los padres y las madres no van a la escuela en la que se les está motivando continuamente en la igualdad, así que las sesiones llamadas de “resolución de conflictos” son claves en este proyecto. “Es cierto –nos cuenta Raquel- que en estas sesiones puede interesar más o menos la historia del feminismo, la historia de grandes mujeres, pero la actitud general de la madre es ‘no me cuentes cosas abstractas y dime cómo me dirijo a mi hijo, cómo comparto las tareas domésticas, cómo cambio mi relación con mi pareja…’ piden respuestas prácticas para el día a día”. Respuestas que, sin duda, se han visto mermadas por la falta de asistencia de padres, se lamentan Raquel y Zoa. “Todas las que han asistido han sido madres”. No obstante, ambas se muestran firmes en continuar por este camino. “Aunque vayamos poco a poco, estos proyectos son fructíferos, son exitosos y se necesita la implicación de toda las sociedad, la ayuda de las administraciones, como en este caso la que hemos recibido de la Diputación; ayuda para poder realizar actividades sociales que lleguen cada vez a más adultos, porque ahí está el futuro para avanzar en la igualdad”.

Los adultos… Vemos salir de clase a un grupo de niños del CEIP Jeromín. Ellos, pensamos, ya han sido capaces de desenterrar la caja de Juan, ahora lo tienen que hacer los adultos. Todos tenemos que aprender.


1 comentario:

  1. Muy interesante y muy necesario que nuestros niños vayan formandose en estos valores
    Abrazos. Jesus

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