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2 de marzo de 2016

Chelo Sánchez Bardón. Agricultora, presidenta de la cooperativa Tornavalle y técnica en desarrollo rural. “Rural y a mucha honra”

Chelo Sánchez Bardón. Agricultora y cooperativista
Chelo Sánchez Bardón. Agricultora y cooperativista
Vemos a una niña, “aún muy canija”, cogida de la mano de su padre camino de una reunión de agricultores cooperativistas. La niña escucha atentamente lo que allí se habla y se vota. Observa cada detalle y se da cuenta de que casi todos son hombres, y las pocas mujeres que hay no hablan, no dicen nada, solo asienten. Es fácil imaginarlo cuando nos lo cuenta Chelo, que recuerda que ya entonces le atraían los procesos asamblearios, y ya pensaba que la mujer tenía que luchar por su espacio.

Ella lo hace cada día desde su querido Tornavacas. Agricultora, presidenta de la Cooperativa Tornavalle, consejera de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, representante de la Agrupación en el Consejo de Mujeres del Valle del Jerte, técnica de Desarrollo Rural en el Grupo de Acción Local Soprodevaje, pero sobre todo “mujer, mujer rural, soy muy terruña y a mucha honra”, le gusta decir.

Cuando se conoce y se escucha por primera vez a Chelo, te encuentras ante una mujer firme, extremadamente coherente, leal, sincera, fuerte y sensible, crítica y de pocas concesiones al miedo. Habla sin presumir, pero todo lo que vamos conociendo es de admirar, por ejemplo, el hecho de que en su última presentación como candidata a la Presidencia de su Cooperativa saliera con el cien por cien de los votos, “solo hubo un voto que no era para mí, y es que era el mío”.

Visibilidad para la mujer rural

Chelo Sánchez Bardón. Agricultora, presidenta de la cooperativa Tornavalle y técnica en desarrollo rural
Se sabe en un mundo aún muy masculinizado, aunque reconoce que se ha avanzado mucho, como se puede ver en la cooperativa Tornavalle. “En mi cooperativa hay mujeres y, además, guerreras, y jamás me he sentido tratada de forma distinta que a un hombre, y no puede ser de otra manera porque a mí, como a otras mujeres, nos ven volviendo del campo de coger cerezas, con los pantalones y las manos sucias; nos ven recogiendo seroja, haciendo lumbre, podando… lo mismo que los hombres, así que no nos pueden tratar de forma distinta”.

Otra cosa es a otros niveles, y sí se lamenta de que a veces, desde las instituciones, desde determinadas empresas, la reciben como presidenta con cierto recelo, “y a veces me siento solísima”. En este sentido, insiste, y lo hará varias veces a lo largo de la entrevista, en animar a las mujeres a ser ellas las que se “empoderen”, a aprovechar las posibilidades que hoy en día hay para ocupar el sitio que les corresponde, a hacerse visibles, “si no lo hacemos nosotras ¿quién lo va a hacer?, nadie lo ha hecho en dos mil años, así que por qué lo iban a hacer ahora”.

Y también se dirige a la Administración, le pide, le exige que “ponga en marcha políticas de verdad que favorezcan la participación de las mujeres en el mundo rural, políticas transversales que actúen directamente en el área educativa, si no el esfuerzo no habrá valido para nada. De qué puede servir si seguimos teniendo niñas que piensan que la mujer solo debe ir al campo en la temporada de las cerezas”. De ahí la importancia que Chelo da a los programas de Igualdad de las comarcas o los programas de Desarrollo Rural, “que tienen una enorme perspectiva de género y se llevan a cabo trabajando muy cerca de las asociaciones de mujeres”.

En este sentido, sí se felicita porque el mundo rural ha vivido en los últimos tiempos un aumento de los movimientos asociativos, “las mujeres –dice- cada vez participan más en los movimientos que le aportan algo, ya no se limitan a la costura o al macramé, sino que participamos, por ejemplo, en grupos de montañismo, de yoga, natación… la mujer ya se preocupa de sí misma y atiende a sus inquietudes”.

"Mi madre, el mejor ejemplo"

Chelo Sánchez Bardón. Agricultora, presidenta de la cooperativa Tornavalle y técnica en desarrollo rural
Y aquí sale a relucir el nombre de María, una de las responsables de que el mundo rural y las mujeres cuenten con alguien como Chelo. “La mujer que soy nunca hubiera sido si no es por mi madre”, María, una mujer de 83 años, que acude cada día a actividades como gimnasia, ejercicios de memoria, paseos… “En mi trabajo, en mi vida, recibo una retroalimentación superpositiva de ella, siempre nos anima, a mi hermana y a mí, a luchar por lo que creemos. Ella, por la dictadura y demás, ya estuvo suficientemente callada y ahora le encanta que cada una, cada mujer, pueda expresar libremente lo que quiera”, y si sus hijas no lo hacen ahí estará María “pinchándolas”, nos dice Chelo.

Es de esa actitud de lucha de la que ha aprendido tanto, desde los principios cooperativistas hasta el amor a la autonomía o la pasión por la tierra, “y es que me salieron los dientes en el campo, cómo no amarlo”.

Desarrollo rural

Pero lo que sí es cierto es que Chelo ama todo lo que hace e intenta hacer todo lo que ama, de ahí la grandeza de esta mujer. Nos habla con una pasión desbordante de su trabajo como técnica de Desarrollo Rural en SOPRODEVAJE. Van ya para 20 años “de contacto permanente con la gente, con los ciudadanos de la comarca para ver cómo ayudar a crear una empresa, cómo movilizar un colectivo, como crear un colectivo, saber qué debilidades tiene una población para invertir en ello, cómo hacer que lo que se podría considerar una deficiencia en tu comarca pueda acabar siendo algo en lo que trabajar y conseguir revertirlo…"

"Es trabajar de abajo arriba, es la población la que detecta las necesidades y nos dice en qué tenemos que dedicar el esfuerzo y el dinero; con poquito dinero hacemos muchísimo. Estoy convencida de que los que inventaron los programas Leader fue gente que pensó en los que querían vivir en su pueblo, en su comarca, y la suerte es que yo puedo desarrollar mi trabajo en la mía, en mi comarca. Me siento afortunada. La vida me ha sonreído…” Tenemos que detenerla, si no seguiría hablando sin fin con esa pasión que absorbe a todo el que la escucha.

La noche va cayendo en Tornavacas pero, desde la ventana del saloncito de Chelo, aún podemos disfrutar de una vista fabulosa de los camochos de Tormantos, la Campana, el Torreón… Momento de contemplación antes de despedirnos. “¡Ah! –nos interrumpe- Y, además, en mi trabajo, en SOPRODEVAJE somos cinco mujeres, cinco técnicas de Desarrollo, cinco mujeres de armas tomar”. No lo dudamos, para trabajar con Chelo, se sea hombre o mujer, hay que ser de armas tomar, solo así se podrá seguir sus pasos.

 
Este año, con motivo del 8 de marzo, desde Diputación de Cáceres nos hemos propuesto retratar a las mujeres de esta provincia de una forma real y cercana. Mujeres valientes, que son ejemplo y reflejo de la heterogeneidad de la mujer de hoy y de cómo desde ámbitos muy diferentes se puede y debe trabajar por la igualdad real. Cada día, entre el 1 y 7 de marzo ambos inclusive, conoceremos el testimonio de una de esas mujere. PUEDES LEERLOS EN ESTE ENLACE.

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